Nos movemos al ritmo de las olas

patanemo


¿Quién se llevó a la mujer  quemada por el sol?
El viento marino con su soplo diáfano
Inclina una vela soñada
A lo lejos el Amor  murmura  su promesa – Rumor de mar.

 

“Nos movemos al ritmo de las olas”… la oscilación, ese llegar y retirarse para luego volver, es (y ahora lo comprendo) el amoroso ritual que hace la ola para humedecer la orilla y mezclar la sal de todas las espumas. Hoy evoco a esa mujer-mar. Ella me pregunta que es el mar y yo no puedo responderle… puede que el mar esté en esa lágrima sobrevenida desde lo más hondo, o como decía el poeta “una ola y otra ola y otra deshaciendo su cuerpo contra mi cuerpo. Entonces el mar es una caricia, una luz mojada en la que despierta mi corazón reciente…” Tal vez el mar sea ese beso de sal, o la brisa que nace de tu boca entre-abierta, para soplar su secreto justamente en el cabo donde duermen en la noche, todas mis barcas…también el mar puede ser este miedo a naufragar, a perderlo todo de nuevo el naufragio, esta parálisis. Pero sobre todo el mar es este viaje de regreso al origen, el retorno. No, el mar no es una nube, ni una lluvia, ni un río. El corazón del mar guarda un secreto antiguo e insondable como el de una mujer cuando cierra sus ojos y sonríe. El mar es esa mujer que uno ama en el umbral de la luz y de la sombra… mujer oceánica, sobre el pecho del atardecer, haciendo que el mar vuelva a ser gentil, íntimo y mío. Un sueño marino enredándose a mi vida como cabello entre mis dedos…el mar ese rumor que nos hace oscilar acompasadamente con las olas. El mar, es el amor murmurando su promesa